Y piensa que la ciudad es su madre y es su casa y piensa
sincera y limpia la quiero,
abierta y transitable,
divertida y sorprendente,
acogedora
y no agotada ni asfixiada,
no histérica ni enjaulada,
no aturdida ni aburrida,
no asustada,
compartida la quiero,
humanamente urbana,
urbanamente humana.
Míchel Royo |