Poco es lo que Wilhelm de Kostro deja conocer de sí mismo. Tan sólo lo necesario. Su origen polaco. Sus vidas en Lisboa, Roma o, ahora, en París. Su pertenencia a la tierra de nadie, a la de ningún sitio. Wilhelm es, o ha sido, músico, artista y poeta. Su obra es deliberadamente barroca, extraña y vanguardista a la antigua. De cada lugar o de cada momento retoma aquello que le maravilla. Así lo quiere él. Y así lo querrá en adelante.
Poco es lo que Wilhelm de Kostro deja conocer de sí mismo. Por ello, citando a su admirado G.A., nos dice tan sólo:
Piedad para nosotros que combatimos siempre en las fronteras
de lo ilimitado y el porvenir
piedad para nuestros errores piedad para nuestros pecados |