Representan tipos masculinos anónimos en esta serie y son los objetos los que les definen, objetos de higiene íntima escultorizados, abstraídos en sus formas, de manera que asocian la morfología del producto con un cierto tipo de asimilación identitaria. Sus personajes no tienen cabeza y el sexo apenas se intuye. Constituyen torsos anónimos que se individualizan a través de las cualidades de los objetos que presentan de una forma ambigua, con una actitud gestual clásica, que a la vez parece presentar el objeto más personal y preciado y por otra parte lo ofrece como si fuera un artículo en venta. Un hombre, que se identifica no cómo hombre, sino como usuario de determinadas formas cosméticas. Subyace la crítica a la cultura de masas, a la publicidad que parece que es la que dota de contenido al individuo en esta sociedad y que entronca con la cultura del simulacro, de la representación que postula Baudrillard donde la representación suplanta a la misma realidad. |