Los Cuerpos múltiples de Hélène Crécent tienen una lectura que puede interpretarse en dos niveles. El primero es el formal, en el que describe el contorno de un cuerpo fragmentado normalmente sin cabeza ni brazos. Una silueta de anchas caderas, en más que simbolizar un atributo sexual, la artista nos remite a una relación con la Madre, el Origen, el carácter primigenio del ser humano. En un segundo nivel, se puede acceder a la lectura de la propia pintura, en la cual Crécent Los Cuerpos múltiples de Hélène Crécent tienen una lectura que puede interpretarse en dos niveles. El primero es el formal, en el que describe el contorno de un cuerpo fragmentado normalmente sin cabeza ni brazos. Una silueta de anchas caderas, en más que simbolizar un atributo sexual, la artista nos remite a una relación con la Madre, el Origen, el carácter primigenio del ser humano. En un segundo nivel, se puede acceder a la lectura de la propia pintura, en la cual Crécent pasado irrecuperable, de la historia contenida. Y las historias elegidas resaltan por la crudeza grabada en su materia, al tiempo que apuntan hacia la esperanza del futuro como cuerpo glorioso, de un cuerpo más allá del propio cuerpo. Sus grafismos muestran a menudo fragmentaciones corporales como elementos autónomos: manos que abrazan, atrapan o acarician o puños que golpean. Rostros que se retuercen, observan o sufren; un vocabulario plástico que viene desarrollando desde hace unos años.
Para esta exposición, Crécent ha elegido mostrar, no solamente el resultado feliz de su trabajo, sino además adentrar al espectador en el proceso creativo, en el camino que ha recorrido hasta llegar a ese punto, para acercarnos a sus reflexiones, vivencias y también sus motivaciones. De esta manera la artista se presenta nítidamente ante el espectador a través de una instalación compuesta de 63 cuerpos de pequeño formato que cobran protagonismo con el apoyo mutuo. Cuerpos frágiles, indefensos ante la claridad diurna que plantean temas como la lucidez, la agresividad, la tenacidad... Las palabras de la artista se añaden al conjunto para traducir sus pensamientos en el momento creativo; ideas plasmadas en poemas y bocetos completan la instalación. Un compendio detallado para entender el universo singular de Hélène Crécent que ayuda a entender el sentido de su obra. |