Parte I: Instalación de 11 cuerpos grandes de tela y guata.
Son pinturas en volumen escultóricos que hablan del cuerpo íntimo (físico y mental).
El punto de partida de mi trabajo es el cuerpo femenino. “Utilizo el cuerpo como lenguaje; quiero transmitir con esos cuerpos que todos llevamos dentro, que nuestra parte femenina y masculina se mezclan para transformarse de nuevo. Resonancias íntimas que desvelan mundos ambivalentes, no ambiguos o cuerpos gritando su condición de cuerpo humano, reinterpretando el primigenio.
Títulos como Cuerpo ambivalente, Cuerpo tribal, Cuerpo nutricio, Cuerpo de mujer gallina, Cuerpo con raíces, Cuerpo experimental,
Cuerpo insular, Cuerpo violado, Cuerpo en equilibrio, Cuerpo superviviente, Cuerpo sin nombre, así nacen los Cuerpos múltiples que dan nombre a la instalación.
Llevamos la historia de nuestros cuerpos (Nous portons l’histoire de nos corps).
Colocados en las paredes, erigidos como figuras totémicas, (cuerpo nutricio, con raíces) o hieráticas, (cuerpo insular) o como cuerpos de muñecas fetiches, (cuerpo de mujer gallina, ambivalente, experimental) y en el suelo adosados, más solitarios, (cuerpo violado y tribal, cuerpo superviviente y sin nombre).
Parte II: Instalación de 63 cuerpos pequeños mezclados con mis dibujos, poemas y trozos de tela, material de la propia instalación. Colgados con pinzas sobre un hilo y tratando de captar el proceso de creación en relación con los Cuerpos múltiples.
Parte III: Creación sonora Voces múltiples compuesta de voces humanas, soplos y respiraciones creada especialmente para la instalación por Didier Léglise (Compositor electroacústico).
Para En la Frontera propongo un reto al compositor y amigo Didier Léglise conociendo su trabajo en el campo de las artes plásticas y danza contemporánea.
“El sonido es una de las expresiones del cuerpo, ya se trate de la voz o de los sonidos producidos por sus movimientos externos”.
Me parecía interesante caracterizar y personificar esos cuerpos mediante una diversidad de voces humanas que se expresan a la vez de manera independiente, pero también en su multiplicidad, como ocurre en la instalación de Hélène Crécent.”
Dejo el campo libre al compositor. La creación sonora con sus voces múltiples se hacen eco de la instalación plástica.
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